Pinilla Majada Del Cojo

Tras arrancar con un café en El Anzuelo y salir desde Pinilla del Valle con unos frescos 13 °C, ascendimos hacia la Morcuera por la Majada del Cojo rodeados de vistas y ganado. Un atajo descubierto por Antonio y una mecha providencial de Carlos para reparar un pinchazo nos permitieron continuar por divertidas bajadas y senderos frondosos. El recorrido avanzó hacia Rascafría y Alameda hasta completar el bucle de vuelta en Pinilla del Valle. Cerramos la jornada como merecía en La Nogalera, disfrutando de refrescos, torreznos y patatas con salsa de Vidal.

  • Tiempo en movimiento: 02:33
  • Pausa: 00:24
  • Vel. med. mvto: 13,7 kmh
  • Dificultad: 1,5/5
  • Incidencias: 1 pellizco (arreglado con mecha), fresco, algo de calima por los incendios
  • Track: archivo GPX

La ruta del pasado domingo arrancó de la mejor manera posible: con una parada estratégica a las 8:00 en el bar El Anzuelo para echarnos ese café mañanero tan necesario antes de darle a los pedales. Con las pilas cargadas, pusimos rumbo a Pinilla del Valle para aparcar junto a nuestro querido restaurante La Nogalera. El día nos regaló un arranque perfecto con unos inesperados y frescos 13 °C que nos supieron a gloria en plena ola de calor.
Sin perder tiempo, enfilamos el camino hacia la Majada del Cojo. Esta conocida senda nos regaló unas vistas espectaculares del valle a nuestra derecha en su zona más alta. Al terminar la senda, desembocamos en la pista que sube hacia el Puerto de la Morcuera, un tramo que compartimos con potros, caballos, vacas y terneras que apuraban el poco pasto que va quedando al borde del camino. En esta zona llamaba la atención la gran cantidad de árboles cortados abriendo la pista como un ancho cortafuegos, así como las enormes montañas de madera acumuladas arriba en la Morcuera.
Justo antes de tocar el asfalto, gracias a la visión de Antonio —que siempre está en todo— y al buen uso de Komoot, estrenamos un camino inédito que nos llevó directos a la parte baja del refugio, ahorrándonos el tramo de carretera. Fue poco después cuando la mecánica quiso ser protagonista: Antonio sufrió un pinchazo traicionero. Probamos a meterle aire, pero el líquido se negaba a sellar. Ahí entró en acción «el jefe» Carlos para salvar la jornada metiendo una mecha impecable. Luego descubrimos la lección del día: el calor se había bebido casi todo el líquido tubeless en apenas dos meses.
Con la rueda a punto, nos adentramos en un tramo de sendero con la maleza tan cerrada que tocó ir esquivando ramas y sufriendo algún que otro arañazo, aunque por suerte duró poco. Al desembocar de nuevo en pista, cogimos la opción de la izquierda para marcarnos una bajada rápida*, que dio paso a un bonito sendero entre árboles, bastante estrecho, salpicado de piedras y con algún árbol caído hace ya tiempo…
La llegada a Rascafría ya nos devolvió a la realidad del domingo, cruzándonos con bastantes paseantes y otros ciclistas aprovechando la mañana. Desde allí atravesamos los pueblos hasta Alameda para terminar completando el bucle de nuevo en Pinilla del Valle. El remate final no podía ser en otro sitio que en La Nogalera, donde nos supieron a gloria esos refrescos bien fríos acompañados de las míticas patatas con salsa y los espectaculares torreznos que nos prepara Vidal. ¡Un domingo de MTB, risas y buena compañía para el recuerdo!


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