Salida desde Braojos, donde costó un poco aparcar, pero dio tiempo a tomar un café en la casa de cultura y estar pedaleando las 09:30. Ruta en sentido antihorario para subir hacia la ladera del sapo y la horizontal. Mucha maleza en el camino y varios árboles caídos, pero sin ningún punto cerrado.
En el km 26,8 algunos bajan directos a Braojos (4kms de camino fácil en bajada) y otros pocos hacen la ruta completa de 36kms, que añade unos 200 metros más de subida, pero concentrados en dos rampones y un cortafuegos muy serio.
Nos volvemos a juntar en la casa de cultura para tomar unas merecidas cervezas
- Café: Casa de la Cultura
- Parada: al final
- Participantes: 9
- IBP: 99


- Pausa: 01:05
- Dificultad: 3/5
- Incidencias: complicado aparcar, batería Adolfo a medio cargar, árboles caídos
- Track: archivo GPX
Serían las 06:00 cuando empezó a caer un tormentón de aupa. Pensé dos cosas
1- El terreno se está poniendo en condiciones.
2- Como nos caiga en la sierra estamos apañados.
No ocurrió ninguna de las dos cosas, pero si que tuvimos casi toda la mañana, con una temperatura que a veces rozaba el «mepongounasegundacapa»; y sino que se lo pregunten a Marisa.
Para los cafés, Pedrito compró la última bolsa de magdalenas gordas que quedaban y nos las apretamos antes de salir.
El aparcar en el pueblo es un coñazo y estamos en ello para la próxima.
Como el track no estaba corregido, otra vez los volví a meter por donde no era y nos dejamos las primera sangre de las extremidades.
A la media hora, Adolfo Adolferas se dio cuenta que solo tenía la mitad de su batería, incluyendo el extender y se le pusieron los huevos de corbata. Al final y después de mucho trabajar el ECO llegó con el 13%; esto da que pensar. Las apuestas del grupo durante la mañana volaban por los aires. ¿ Llegará o no llegará?. Pues, si señor…llegó. Hoy tendrá las piernas mas duras que un gallo de corral, pero le vino bien, para no fiarse la próxima vez de los aparatos domóticos.
Llegamos a la famosa «Ladera del Sapo» y uno saca la conclusión si no valdrá la pena pedir un permiso y limpiar un poco aquello. ¡ Cuanto echamos de menos a Maté!; pero estaba en Pamplona haciendo dieta como hemos podido comprobar en el reportaje grafico que mandó ayer.
Al final de los 9 que empezamos, solo quedamos 4 para el track que remataba la faena, se llamaba «Por si hay ganas»; pues si que las hubo hasta ver ese pedazo de cortafuegos con rampas del 30%; aquí se me quitaron las ganas, pero aún así continuamos.
Por último cogimos la última trialera, que cada día tiene mas arboles caídos, el suelo está esponjoso de tanta hoja acumulada. No me extraña que no se hagan con los incendios, ya que es una autentica mecha, imposible de apagar.
Al final, cervecitas y para casa.
Fotos




