Mirador De Madrid

Solo cuatro enchufados recorrieron el Camino de Vinatea bajo un sol brillante, sorteando terrenos marcados por el invierno. Desde el mirador de Madrid, descendieron por senderos técnicos, entre zarzas y mucha vegetación. La bici de Antonio falló justo antes de una exigente subida, obligando al grupo a acortar la ruta. Álvaro, el más joven, se lució empujando la bici averiada cuesta arriba. Terminaron la jornada en el mítico bar 33, disfrutando del merecido refrigerio y echando de menos al resto del equipo.

  • Tiempo en movimiento: 02:35
  • Pausa: 01:04
  • Vel. med. mvto: 13,5 kmh
  • Dificultad: 4/5
  • Incidencias: calor, mondraker KO

Salimos cuatro enchufados rumbo al mirador de Madrid por los senderos del Camino de Vinatea. A pesar del sol radiante, el terreno mostraba huellas de invierno: seco, pero marcado por surcos que desafiaban cada pedalada.

Desde el mirador nos lanzamos hacia la trialera de Piedras Blancas, y enseguida nos sumergimos en un sendero frondoso donde las zarzas se encargaron de dejar su firma en nuestras piernas. La aventura continuó por una trialera de cuyo nombre no consigo acordarme, que exige tanto que solo los más expertos consiguen subirla sin poner pie

🛠️ Justo antes de atacar esa subida, la bici de Antonio empezó a dar guerra. Tras intentos de reparación y con el jefe Carlos ausente, optamos por acortar la ruta y rodar por carretera hacia el pueblo. Ahí brilló Álvaro, el más joven del equipo, que asumió el reto de empujar la bici apagada cuesta arriba, como todo un campeón.

La jornada culminó en el mítico 33, con el merecido refrigerio que selló una ruta tan improvisada como épica. Eso sí… ¡se echó muchísimo de menos al resto de la cuadrilla!

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Vídeos

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