El Berrueco – Serrada

Partimos de El Berrueco cinco Enchufados en una jornada soleada que arrancó a 6 °C y alcanzó unos agradables 18 °C. Enfilamos rápidamente el lateral con preciosas vistas al embalse de El Atazar, pasando por la presa del Villar para adentrarnos en un precioso pinar bordeando Robledillo de la Jara y Berzosa del Lozoya hasta Serrada. En Paredes de Buitrago nos sorprendió el riachuelo seco antes de superar la exigente rampa de acceso, para luego cruzar el semáforo de Puentes Viejas camino a Mangirón. Allí hicimos el reconfortante avituallamiento a base de torreznos para reponer fuerzas antes del tramo final. La vuelta fue pura diversión por una trialera con un flow espectacular, pasando por Las Navas de Buitrago y Sieteiglesias hasta cerrar el bucle en El Berrueco a 18 km/h de media.

  • Tiempo en movimiento: 02:51
  • Pausa: 00:57
  • Vel. med. mvto: 17,2 kmh
  • Dificultad: 1,5/5
  • Incidencias: ¿?
  • Track: archivo GPX

Mañana fresca y luminosa para dar pedales. El termómetro marcaba unos tímidos 6 °C cuando echamos a rodar en El Berrueco, aunque el sol apretaba con ganas presagiando una jornada redonda que terminaría alcanzando unos agradables 18 °C. Esta vez formábamos la expedición cinco Enchufados, listos para devorar kilómetros por la Sierra Norte.

Sin tiempo casi para calentar las piernas, enfilamos el lateral que bordea el embalse de El Atazar, regalándonos unas postales espectaculares con la lámina de agua recortada contra el cielo despejado. Con la vista reconfortada y el ritmo ya metido en el cuerpo, llegamos a la presa del Villar para adentrarnos acto seguido en un frondoso y precioso pinar. Esta senda nos llevó dejando a la derecha Robledillo de la Jara y Berzosa del Lozoya, hasta las puertas de Serrada.

Desde allí pusimos rumbo a Paredes de Buitrago, donde nos sorprendió ver el riachuelo de entrada completamente seco, nos tocó apretar los dientes en la rampa de acceso al pueblo. De ahí pusimos dirección a Mangirón cruzando el ya clásico semáforo de la presa de Puentes Viejas.

En Mangirón llegó uno de los momentos sagrados de la jornada: la parada de avituallamiento. Esta vez tocó recargar baterías con unos torreznos que, aunque recalentados, supieron a gloria bendita y devolvieron la vida a la expedición.

Con las fuerzas renovadas y el estómago contento, encaramos el tramo final del recorrido: una trialera divertidísima, con un flow espectacular que nos hizo disfrutar como niños en cada curva y cada pequeño peralte. Dejando atrás Las Navas de Buitrago y Sieteiglesias, terminamos cerrando el bucle de vuelta al punto de partida en El Berrueco.

Al final, una ruta excelente, compartida entre cinco amigos, con un clima envidiable y un ritmo vivo que nos dejó una velocidad media de 18 km/h en el marcador. ¡De las que hacen afición!

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Vídeo

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